SEMANARIO PINTORESCO ESPAÑOL. 169 ESPAÑA PINTORESCA, Vista de JVlahresa (1).


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1 22 SEMANARIO PINTORESCO ESPAÑOL. 169 ESPAÑA PINTORESCA,.JÍÍJKJ,?:-.v'rft' Vista de JVlahresa (1). K BIOGRAFÍA ESPAÑOLA. ALONSO JSEaBVGVETE (2). (} ^' ^'","'="' ' á en.otro número. Din. * ^"''"^ ''"""s deseado poder acompañar el retrato de este faw o escultor español; pero no le hemos podido procurar, y aun "uuamos que exista. * ASo VIL tracciones romanas y lo severo de sus formas, seguían llevando hasta el csccso el lujo y complicación de la arquitectura gótico-germánica, y dormían en el letargo, durante la animación de Italia. Pero esta apatía no podía ser duradera. El glorioso reinado dé los Reyes Católicos, la reunión de las coronas de Castilla y Aragón, rica esta con el comercio del mediterráneo, y sobre todo la conquista de Ñapóles y las guerras de Italia condujeron á muchos espaiioles á admirar, aunque no quisiesen, la nueva regeneración artística, y ya Diego Sagrcdo publicó por entonces sus medidas del romano, y Alonso Cobarrubias, Pedro Machuca y Diego Siloo levantaban edificios, en los que el orden greco-romano iba apareciendo entre las columnas abalaustradas, capiteles y Irisos, recargados con medallas, candelabros, flagmas y cariátides y otra porción de adornos, que por haberse usado ya hacia tiempo en las custodias y ^s ya cosa salida que el Florentino Bruneschcli, es el primero á quien se delie atribuir la gloria de haber resucitado la arquitectura greco-romana en todo su esplendor y elegancia, en las magníficas obras, que vieron elevarse en su recinto las capitales de Florencia y Milán, y no bien kabia entrado el siglo XVI cuando el famoso Bramante, Rafael de Urbino, Buonarroli y otros mil restablecieron las escuelas del buen gusto, y difundieron por todas parces sus impresiones é ideas. alhajas de plata dieron el nombre de piaicresca Nuestros artistas españoles, no menos que los de otras partes de Europa, & pesar de tener ante su vista las cous- á esta arquitectura recargada; en la que ya se vislumbraban las proporciones y medidas, que muy pronto habian de renacer con toda la sencillez y gusto del romano. Entre los muchos artistas espaíioles que corrieron á aprender en las escuelas de Italia, fue uno de los principales y de los que dieron mas lustre á las nobles artes eo Espaiía, el cékhre Alonso Berrugucfc y Pereda, ^ny^^ ^^j.^^ 29 de mayo de 1842.

2 170: SEMANARIO PINTORESCO ESPAÑOL. nunca serán bastantemente admiradas, y que merece por lo tanto que á su. memoria se dedique este pequeño artículo pues fue sin duda el primero que difundió en nuestro reino la corrección, formas, dibujo y demás sublimes partes de la escultura y pintura. Nació este insigne artista en ParéJéS Je'Náva por los años de I4SO. Fue su padre Pedro Berruguetc, pintor de Felipe I, y su madre Elvira González. Según uií documento curioso que citan Cean y Llaguno, consta que Alonso Berruguele tuvo un hermano y tres hermanas, y que su madre Elvira casó segunda vez con un tal Pulido, y i'indó en Madrid una dotación para casar huérfanas. Por lo que hace á su padre Pedro Berruguele se sabe que fue pintor, y'que ejecutó en la catedral de Toledo varias obras en el claustro y en el sagrario, por el 149.i; y en Avila por el 1500 los tableros del retablo de su catedral. Cuidadoso cn la educación de su hijo Alonso, poco antes de su falleciniiento le mandó á Italia á estudiar la escuela de Miguel An^el. Allí aprendió ron rapidez, iiaciendo estraordinarios progresos bajo la dirección de Buonarroli y el Bramante, y ejecutando Varias obras en Roma y Florencia. Ya perfeccionado en las tres nohlcs artes por el ir>20, se restituyó á Espaiía donde ya reinaba el emperador Carlos V, quien ál momento le eligió por su escultor de cámara, y maestro mayor de sus obras, y como tal ejecutó.varias cosas ea la Alambra, cn el palacio que aquel monarca mandó edificar en Granada, y en los Alcázares de Madrid y palacio del Pardo, y mas adelante fue ayuda de cámara del mismo emperador. Pasados algunos años, contrajo cn Valladolid matrimonio con Doña Juana Pereda, vecina de Rio-seco, y fueron tantas las obras de considei-acion que trabajó, que le valieron no tan solo una fama superior á la de los artistas que le habían precedido cn Espaíia, sino también grandes riquezas, con las que el IS-'^g, con licencia de Felipe II, compró el señorío de la Ventosa, cuya posesión le fue dada en e.se año. P'ue también escribano del Crimen de la Chancillería de Valladolid, según una escritura que cita IJ.aguno; aunque se cree que no desempeñase ese cargo por las ocupaciones de su arte. Según los documentos que cxi.''.len cn el archivo del Hospital de S. Juan Bautista de Toledo, y que ya citamos en la descripción de esa magnífica obra, falleció en una de Sus habitaciones que cae por bajo del reloj el 15Gi no se sabe cn cual mes, y por noticias que hemos adquirido debió enterrarse en el campo.santo del mismo Hospital. Dejó uu hijo llamado Alonso Barruguete, que se aprovechó de la escuela de su padre, y le ayudó cn muchas de sus obrasí ^ dos hijas llamadas Luisa Sarmiento y Petronila Pcredaj según lo acreditan las capitulaciones, que para su casamiento se otorgaron, y que cita el Sr. Llaguno, en los apéndices á su Ilisloria de los arquitectos de España, á cuyis noticias esquisitas y á las del infatigable Señor Cean en su Diccionario de los arti.stas españoles, bien poco puede nuestra débil pluma añadir. Síft'átnCíS demasiado prolijos si fuésemos á enumerar y describir todas y cada una de las obras que Alonso Berruguele dejó cn España como eternos monumentos de sus vastos conocimientos cn la.s tres nobles artes, y asi enumeraremos las mas principales, haciendo solo una indicación de las restantes. En Zaragoza ejecutó el bonito sepulcro del vice-canciller de Aragón D. Antonio Agusliu, que estaba en el presbiterio de su capilla cn Sta. Engracia, el cual pereció en la guerra de la Independencia junto con toda la iglesia. En Granada se le atribuyen muchos de los bajos relieves tlel palacio de Carlos V que quedó sin concluir, y que merecían ser conservados con el mayor esmero, y ademas algunas estatuas y retablos de varios conventos. En Valladolid trabajó el sepulcro del obispo de Palencia F. Alonso de Burgos, que está en el colegio mayor de S. Gregorio y el retablo mayor del convento de S. Benito, para el que hizo escritura cn noviembre de 152G, y que acal)ó~elt532, y á mas dirigió una galería de un colegio que en Salamanca fundó D. Diego Ramírez Villaescusa, y ademas el retablo de la capilla del colegio mayor llamado de Fonseca, con otras obras de menos bulto que trabajó en ambas ciudades. En Palencia ejecutó el 1557 el suntuoso mausoleo de los marqueses de Poza cn el convento de Slo. Domingo, donde igualmente se tiene por suya una pintura sumamente espresiva, que representa á J.'C. apareciéndose á su madre después de la Resurrección, la que está colocada al rcspalilo del retablo mayor de la catedral. En Madrid también existían de su mano dos sepulcros cn el convento de S. Martin y capilla de Valbanera, que contenían los restos de Alonso Gutiérrez, contador mayor de! emperador, y de Doña María de Pisa su mujer; pero perecieron junto con el convento cuando la invasión francesa. Como arquitecto no se sabe que el solo dirigiese algún ediíicio; pero como tal trabajó cn los conventos de San Bonito cn Valladolid, y en el de Mejorada de geróniinos, cerca de Olmedo, y mas particularmente en la reedificación del castillo de Simancas, donde trazó alguna parte de aquel edificio, según averiguó Cean. Pero donde se lució mas su habilidad, y donde se conservan sus mejores obras es cn Toledo, donde ejecutó tanto, que como dice Llaguno, solo eso era bastante para la vida de un hombre. Habiendo el cabildo de la catedral determinado hacer la sillería alta de su coro, fueron llamados por el cardenal Tabera, entonces su prelado, varios artistas para presentar sus trazas, á cuya invitación acudieron Berruguete, Felipe de Borgoña, y otros varios profesores, y vistos y examinados los diseños de todos ellos el 1537 por el cardenal que se hallaba entonces cn Valladolid, y habiendo gustado mas á este las muestras de Borgoña y Berruguete, eligió á estos profesores para que cjecuta.scn las 70 sillas altas, 35 cada uno; Berruguete las del lado de la Epístola, y Borgoña las del Evangelio, haciendo para ello su escritura en 1." de enero de 153<J ante Juan Mudarra, escribano público de Toledo, poniendo por termino 3 años y precio 150 ducados de.«olo el trabajo de sus manos en el nogal y alabastro de cada silla. El 1543 falleció Borgoña sin estar acabados todos los relieves de sus 35 sillas, los cuales concluyó Berruguete en el mismo año. Ademas ejecutó la silla arzobispal, para cuya obra hizo escritura el IS4G, y acabó en Í5'48, olorgando su carta de pago que dice asi: "Un nueve días de octubre de 154'' «"o.v, se acabaron de pagar á Alonso Berruguete reales y 2 maravedises, en que fue tasada toda la obra del remate y respaldo de la silla arzobispal por Pedro Madiuca, maestro de las obras de la Alhambra de Granada que hizo como tercero." El remate de que aquí so hace mención, es un preciosísimo grupo con figuras mayores del natural la que representa la Transfiguración del Señor en el montetabor, lodo ello de alabastro de CogoUude. El mármol de la sillería ya citada es de las canteras de Espeja, y vino á costar de toda labor sin contar la silla del prelado reales y 25 rars. El cabildo para perpetuar la memoria de los dos insignes escultores que trabajaron en esta obra, mandó colocar las siguientes inscripciones, que se conservar por la parto de afuera de las dos últimas sillas; y que fueron compuestas por el famoso D. Juan de Vcrgara.

3 SEMANARIO PINTORESCO ESPAÑOL. 171 an. sal. M.DXLIII. S. D. N. Paulo III P. M. IMP. Carolo V. aug. Rege ILL. Card. 10. Tobera V antis. subsellüs suprema raanus imposita. Didaco. Lup. Aiala vicc. praef. i'abricac. TRADICIONES POPULARES. ti. «k! íiii f- KSUO! *1 ttíi-t:,j(,í)í;1>í'j'? -:'»-''<' Signa tura marmórea tura lignea caclavere. Iliuc Philipus Burgundis ex adbersum lierruguetus Hispaiius certaverunt. Tuuc artiiicum ingenia ccrlabunt sempcr spcctatorum judicia. Ejecutó también cu el largo tiempo que residió en esta ciudad, las estatuas de los sanios patronos de Toledo, que están sobre las p<icrlas de sus principales entradas, asi como también un hermoso busto de su intimo amigo Juanelo Turriano, que ahora exisle en el gabinete de curiosidades de la Biblioteca arzobispal. En el hospital de S. Juan Bautista, (vulgo de afuera), se conservan dos de las mejores obras de este artista, cuales son la portada de su iglesia y el suntuoso sepulcro del cardenal Tabcra, de las que no nos ocupamos por haber dado de ellas amplia noticia, en la descripción de esa obra que so publicó en el número del dia 13 de marzo del Semanario. Con el buen deseo de realizar el mérito de este artista se le atribuyen muchas obras que no ejecutó, por sola la circunstancia de parecerse mucho á su estilo y corrección; pero esto pudo muy bien suceder, pues es probable que dejase discípulos aventajados que imitaron en lo posible las maneras de su maestro. Con especialidad todos atribuyen á Bcrruguele la escultura de los cajones de la antesala capitular de la catedral de Toledo, los cuales consta que no son suyos, pues los de la izquierda los ejecutó el escultor Gregorio Pardo, desde el 1549 hasta el 1551, y para que de ello nunca pueda quedar duda, copiaremos la carta de pago que se otorgó can este motivo, y que no tuvo á la vista el erudito Ccan, dice asi: "En 6 de abrí/ de 1551 di cédula para que diesen ú Gregorio Pardo, escultor, 1.040,061 mrs. con los cuales se le acabaron de pagar los en que fue tasada la obra de los cajones de la antesala capitular, según mandato de S. I., resto de los reales con 11 mrs., en que fue tasada bajo de juramento la labor de manos, taita y ensamblamicnto de esta obra, por dos arlificcs, uno nombrado por la iglesia y otro por el diclio Gregorio Pardo." Los otros cajones de eril'renle aunque perfectamente imitados á los antiguos, son de obra moderna, pues los hizo el 1774 Gregorio López Durango, escultor de notoria habilidad, que en esa obra fue digno imitador de Bcrruguele y de su escuela. La principal ocupación de Berruguele fue la escultura, y donde lució mas su genio é invención; tanto, que puede llamársele el príncipe de los escultores españoles, no puniendo nadie disputarle sus grandes conocimientos en las tres nobles artes, con especialidad «n el estudio y compolicion de las parles del cuerpo humano; siendo, primero según Llaguuo, que enseñó en España la proporción quíndupla; y según Palomino, citado por Cean, fue igualmente el que en España ensenó el modo de pintar al óleo con inas perfecion; tanto que Francisco de Holanda le incluye en la lista de los famosos pintores de su tiempo, y si es «cierto que para caminar con el gusto de la época tuvo lie acomodarse al sistema mezquino y complicado de la arquitectura plateresca, también lo es que en este género *an prolijo y delicado, será difícil que nadie le iguale, y n>enos que se atreva á superarle. N. MACAN. E. y la provincia de Guadalajara á unas siete leguas escasas de su capital y una y inedia de Torrelagüna, hay un pueblo llamado Patones, que quizá es uno de los mas miserables del pais, y q^e como tal ha pasado desapercibido en casi todas las cartas geográficas de España. Tampoco nosotros haríamos mención alguna de el, á no ser por una tradición curiosa que hay acerca dc su erí cn, y queje hace harto raro á pesar de su raiseria. íi""'' - ' -'' '^y Dícese que cuando los moros invsflrctótíi'lá Es{)ii5a,'fne Patones uno de los pocos pueblos de que no se apoderaron los sarracenos. Suponen algunos que muchos cristianos de Ueeda, Torrelagüna y todo.iquel pais se recogieron en aquel rincón, y aprovechando su fragura y las breñas del terreno, defendieron con feliz éxito las estrechas gargantas que conduelan hasta el valle, en el cual construyeron algunas barracas que fueron el primitivo pueblo dc Patones. De este modo hicieron á los moros respetar su libertad, bien fuese por capitulación, ó bien que se defendiesen abiertamente, como hacían al mismo tiempo los asturianos" y aragoneses en Covadonga y bajo la peña dc S. Juan, pío ha faltado quien comparase estas cuevas y les hallase analogías, con otra que hay cerca de Patones llamada del Rcguerillo, llena dc estalactitas y caprichosos juguetes dc la naturaleza, que daban no poco que pensar al analogista. Pero lo mas probable acerca de esta tradición es, que los moros ignoraron por largo tiempo la existencia de este pueblo, y que habiéndolo descubierto, cuando perdido su carácter de conquistadores procuraban repoblar el pais, dejaron á sus moradores vivir pacificamente en aquel rincón, que seria para ellos como el última Thulc de Horacio. La topografía del pueblo parece indicar esto mismo: para llegar basta el hay que flanquear unas montañas por cuestas y derrumbaderos, que solo el mirarlos causa horror, y en seguida un desfiladero tan angosto, que por algunas partes apenas puede pasar un hombre á caballo. Con unos pocos árboles ó maleza que cubriesen el boquete, nada tiene de cstraño que los moros ni aun se figurasen que á la otra parle habla una población. Hállase esta fundada cu el declive dc la montaña, y para subir hasta allí hay que costear unas sendas de cabras, ó como dicen los cazadores carreteras dc perdiz. En vano será buscar allí calles ni plaza: las casas están situ.-idas, ó por mejor decir, esparramadas á la ventura, y la mayor parle fundadas sobre hormazas, que ha sido preciso construir para formar un estrecho plano, en que levantar una casuca ó mas bien choza, y un ándito dc dos ó tres pies para comunicarse con las otras casas. Allí cualquiera que salga un poco descuidado puede al menor tropiezo ejecutar el salto dc Leucates, sin necesidad de tener amoríos, ni estar desesperado. La esplanada mayor que hay en el pueblo es la plazuela de la Iglesia, que tendrá cuatro vi cinco varas de ancha. Visto el pueblo de frente parece á las escalerillas de un aparador, ó mas bien á los nacimientos, Henos dc escabrosidades de papel dc estraza, q«e decoran la plazuela dc Sta. Cruz por el mes de diciembre. Y con todo este conjunto de casucas y este rediiciao valle, fueran nada menos que una Monarquía, «jy^ principios electiva y después herediaria, con todos los adherenles que tocan y atañen al gobieno monárquico. En efeclo, los palones, hallándose enleramenle incomunicados

4 172 SEMANARIO PINTORESCO ESPAÑOL. con moros y cristianos, y cerrados poco menos que.hermélicaraenle dentro de sti valle, creyeron oportuno darse un poco de tono, y en vez de regalar a su gele el titulo de Dux ni de Conde, rayaron por alto y lo liicierojí Rey. Bien es verdad, que á los reyes de Patones les ha faltardo un- Homero, que cantase sus virtudes y proezas, como lo tuvieron Agamenón y los antiguos reyes de la Grecia, que según la opinión mas probable, y si se prescinde de los poetas, vendrían á ser muy poco mas qué los reyes de Patones. Esta- íaltá absoluta de poetas y de historiadores, dé anales y de crónicas, nos impide el dar noticias circunstanciadas de la historia literaria, militar y política de los patones, y por tanto queda abierto el campo á lai conjclur ras, y los escritores dratnáticos cuando los pongan en escena, podrán mentir holgadamente, sin temor de que nadie los acuse de falsificadores de. la historia. Con todo,^ quizá algún dia recibirá mas luz este punto, pues se asegura que en el convento de la Cabrera (quizá sea el del CaslaiTar que está mas próximo) se conservaba un libro manuscrito que contenía los fueros y observancias de Palones. ÍPero esto no debe darles cuidado, porque el tal manuscrito hatrá ido probablemente i mudar de aires,-'como casi todos los dfe las bibliotecas y archivos de los conventos, ó.habrá perecido ya á manos de. algún lonjista. Cuando los cristianos se apoderaron de Toledo y el arzobispo p. Bernardo conquistó la villa de Alcalá de llenares, y limpió todo aquel país, encontraron.con sprpresa (Conclusión. Véase e', número anterior.) esta pequeña sociedad, que con título de reino, era mas bien una pequeña república, vivo remedo de las coslumircs patriarcales y de los primitivos tiempos. Respetando 1 IX. conio era regular aquel resto de ániigüeiiad, dejaron á los patones vivir según sus antiguas leyes y costumbres, y el gefe siguió usando el título de rey. Dicese que se le continuó este dictado por mucho tiempo y aun en instrumentos. públicos, y se asegura que varios reyes de Espaíía al nio' guerrillero de los españoles acaba de recibir toda su JULEGAMOS por fin á época mas moderna, en que el ge instalarse eri el trono, ó. cuando se juraba á los príncipes eslcnsion, hasta un punto, que nó parece se pueda esceder de Asturias, acostumbraron enviarle mensagcros dándole parle de tal suceso, como se hacia- con.las cortes extranjeras. - ' i Principió á declinar esla auloridad, desde que los reyes de España estendieron su poder por toda la Península, y reunieron en una cabeza todas las diforciitcs coronas. Entonces no solo perdió aquella especie de independencia, sino que pasó este pueblo á ser del señorío dé la casa.de Uccda con todo aquel territorio. Por otra parte, reducidos los vecinos de Patones á los mezquinos recursos de su termino, eran muy inferiores á los J)aisanos de los pueblos inmediatos, mucho mas ricos que ellos. Esto crá causa de que cuando los patones salían de su territorio, se viesen insultados por los vecinos de los pueblos cercanos,, qué les acosaban con motes ridiculos, haciendo burla, de su rey y considerándolos como extranjeros. Llegó esto á tal punto, que los mismos palones pidieron al Duque de Uceda, que para redimir estas vejaciones les nombrase alcalde, como se hacia con los dcnias pueblos del señorío, y desde entonces quedó abolida aquella dignidad real. - ^ y,;,,,.-.; Dice el Sr. Minano cn su Diccionario geográfico de. España, que cuando escribía dicha obra existía un anciano en el pueblo, que decía haber conocido al último rey de Patones, que se llamó Juan Prieto. Pero Ip mas raro es que aquella monarquía de secano tenia,también su almirante, á pesar de qué el mar que está mas próximo de Patones, es el de Oniígola. Dicho almirantazgo cslaba vinculado en el bijo mayor de la,familia de \os Baras. Esto prueba que en Patones se padecia también de achaque de empleo-manía como en el resto de España.- Por lo demás las rentas del rey no alcanzaban ni, aun para corona de cartón. La miseria del pueblo era tal, que no pudíendo sostener cura, y careciendo de iglesia, en una visita que hizo el cardenal Moscoso, dispuso que se fabrícase una ermita á sus espensas, -y que viniese un ivaílc francisco de Torrelaguna.decirles misa los días de fiesta, y administrarles los sacramentos. Por fin cn I8114 se hizo parroquia, y desde entonces tienen cura propio en el mismo pueblo. La población consta de algunos cincuenta á sesenta vecinos, que. viene á serla misma, según noticias, que -había en tiempo de los moros. ' ESTUDIOS "«&S^B^f6t HISTÓRICOS. LAS GUERRILLAS ESPAÑOLAS. en lo sucesivo. ' Durante la gloriosa guerra de la Independencia vemos aparecer á los dos Minas, M.3.vt\a Diez (El Empecinado), V^\arc?^ {El rncdico), Jáurcguí, Curuchaga, Porlier [Elmarquesilo), y otros muchos que por sus talentos y repetidas victorias, llegaron á verse al frente de fuerzas considerables, conquistaron plazas, batieron ü los franceses en campo abierto, y obtuvieron el grado de generales. Igualmente vemos descollar al Cura Merino Sarasa [Cholin), Gorriz, Echavarrí, D. Julián Sánchez con sus celebres lanceros, y otros mil cuyos nombres solos bastarían para formar un largo catálogo; siendo por lo tanto imposible cl referir SUS hechos, ni aun superficialmente. Pero entre todos sobresale el general D. Fa.VKCisco Esp'oz Y MINA, que habiendo principiado su guerrilla con 7 hombres, después de la prisión de su sobrino, llegó á reunir un ejercito de I4.ÜIIÜ hombres, vascongados, navarros y aragoneses, regimentados en í) batallones de infantería y dos regimientos de caballería, con mi parqué de 138 piezas.con estas tuerzas díó á los franceses- 5ÜÚ acciones, les hizo prisioneros, y rescató 3SOO españoles. Otro de los gucrrímcros de mas nombradla,, fue el celebre D. JUAN MARTIN DIEZ, conocido por el Empecinado, mote que se daba á los de Roa, de donde era natural. Su reputación era tal, que los franceses y el pueblo español llamaban vulgarmente Empecinados (\ todos los guerrilleros. Su trage favorilo era el uniforme de húsar, que viene á ser el tipo de aquella época. Con sus guerrilleros de caballería, formó el Empecinado dos regimientos de cazadores, titulados de Guadalajat-a y Madrid, que fueron aprobados por la Regencia en,18ll> y posteriormente se agregaron al ejercí lo. Usaban capote,

5 SEMANARIO PINTORESCO ESPAÑOL. 173 pantalón y dormán de verde esmeralda, vueltas, chaleco y cuello los primerps blanco y los segundos carmesí. Don Juan Martin, el Empecinado, es verdaderamente «I tipo mas característico del guerrillero cspaiiol, y como *al le clasificará sin duda la posteridad. Humilde de naoraiento, criado en las-fatigas del campo, fuerte y valeroso de cuerpo, ardiente y arrojado de espíritu, descuidado en *' estudio del arte militar, pero poseyendo un admirable 'ustinlo.para adivinar y reducir á práctica las mas alrcvi- «as estratagemas guerreras, franco y comunicable con sus soldados, implacable y Cero con sus enemigos, supo colocarse á una altura muy superior á ló que prometía ^su escasa instrucción y sus descuidados modales. Todo el mundo sabe que durante la época constitucional de 1820 al 23, volvió el Empecinado á campaña en persecución de los carlistas, y señaladamente contra sa antiguo camarada el Cura Merino; pero en esta segunda época no se le presentaron, ocasiones tan brillantes como en la guerra contra los ejércitos franceses; y últimamente es conocida la lamentable historia de su muerte en el patíbulo, á que le condujeron.sus mismos paisanos de Roa, después de la abolición del régimen constitucional. Empecinados ^ Ba,o otro aspecto no se puede menos tampoco de hacer «encmn de D. GEKCÍMMO MHKI.O (clcuraje ^ow r7o),q, e «frece en su persona otro de los tipos mascuriosos delguerri- ^^ro; aspecto que ha presentado invariablemente en las tres ^Pocas,en qucha desempeñado su papel. Tosco y dcsascadocn adver' r 7 '''''"' ="^''^ y emprendedor, impcrlcrrilo en las '^'^loso" h "' " ''""'''^'' «^on sus soldados, al par que recados ' '^ *' P""'o "^e dormir siempre en paragcs igno- *» en'su ^-n' V' "" ^ '^^^='"0 " ^ P'^ apoyando la cabe- *' 'lie,1, ^' =' 'í'vorita es un enorme trabuco, en' ^amarra" " ''=''»s á puñados, y su uniforme una mala Piones v' T ^''" ^"^ '"^ 1"errá conocer por las condecora- ^ ' herm!.7''" l',?"" '" único distintivo consiste en los '" los " '' í" ''" '"^ ^h^"'siempre á su lado, y "que monta allernativamcnle. Mientras que esta multitud de guerrilleros acosalan á los franceses en la Península, los somatenes de Cataluña les hacian una guerra cruel y encarnizada. La acción del Bruch, en que fueron derrotadas las divisiones de Sluvariz y de Cltabrtín, llenó de consternación á los franceses, al p.iso que alentó á los catalanes, que corrieron presurosos á unirse á los somatenes. Cuando se trató de organizarlos, la junta los regimentó bajo el mismo pie que \osmigudcfes, conservando de este modo su carácter de tropas lijeras, aunque á disgusto de los disdplinísla.s. También merecen honorífica mención los miñones aragojiescs, que en la batalla de Tudela se batieron heroicamente, y murieron grande parte de ellos al pie del cerro de sania Bárbara. Pocos dias después habiendo encontrado unos 30 de ellos una compañía de franceses cerca de Ala-

6 174 SEMANARIO PINTORESCO ESPAÑOL. jon, los atacaron con tal furor, que fue toda pasada á cucliillo, á pesar de sus fuerzas.triplicadas. X. Pero por una triste fatalidad estaba reservado á la Espaija que al concluir aquella guerra tan gloriosa, habia de principiar otra civil de opiniones, volviendo contra si misma las armas, tan funestas para sus contrarios. Asi vimos marchar en opuestas direcciones á Mina y á Merino, al Empecinado y á Cuevillas, á Palarea y al Barón de Eróles. Una turba de antiguos y nuevos guerrilleros invadió la parte septentrional de España, siendo entre ellos los mas notables Bcsicres, el Royo, Capapé, el Trapensc y Mosen Miñón aragonés Antón Coll, y en el mediodía y centro de España Zaldibar, Samper, el Locho y otros varios, sin que entre todos cllos I hubiese alguno que pudiese ser comparado con los Minas y Empecinados. Ademas por su falta de organización y de disciplina, eslas partidas fueron consideradas mas bien como agrupaciones de descontentos y vagamundos, que como cuerpos militares, presentando hasta en su aspecto material un chocante desorden de trages provincianos, eclesiásticos y algunas prendas militares, y sin otra táctica que la de emboscarse en las encrucijadas, y sosprender la paso á su enemigo, asaltar pueblos indefensos, interceptar convoyes etc. Soldados feotas lleros, y su importancia durante la última guerra q'*'' XI. acabamos de arrostrar. Zumalacarregui, antiguo coronel del regimiento Pero aun ha sido mucho mayor el número de guerri Gerona, se puso al frente de las guerrillas de las provín

7 SEMANARIO PINTORESCO ESPAÑOL. 175 cías vascongadas y Navarra, y organizó un cjércilo, que á su muerte era ya disciplinado y aguerrido. Conocieiido á fondo la guerra de montafia, dividió su gente en batalloíes sueltos, y los armó á la ligera con lusil y canana: una ooina, capole gris y pantalón encarnado completaban su «quipo. POESÍA [I]. FABDLAS. Eli RATÓN DESITUO DEL QUESO. t-ientras en guerras se destrozaban los animales por justa causa, un ratoncillo qué bueno es eso! estaba siempre dentro de un queso..tuntaban gentes, buscaban armas, furraaban tropas, daban batallas; qué bueno es eso! dentro del queso.. Pasaban hambres en las jornadas, y malas noches en malas camas; qué bueno es eso! dentro del queso. Ya el enemigo se ve en campaña; al arma todos, todos al arma; qué bueno es eso í dentro del queso. A uno le hieren, á otro le atrapan, á otro le dejan en la estacada; I qué bueno es eso! dentro del queso. Por fm lograron con la Constancia sin enemigos ver la comarca; i qué bueno es eso! dentro del queso. Voluntaiios de Navarra. 183/.. Igualmente la caballería se armó de lanzas, cuya lüc- ' a siguió la de la reina, hasta el punto de armar con ellas 'os húsariis y coraceros., En Aragón y en Cataluiía se improvisaron asimismo ejcros considerables, siendo aun mas notable aquel, formado.^ el famoso CABRERA, con los recursos de un pais aislado,," apoyo, y por sor casi todos sus gefes en su, origen gucr- ^ "eros: entre ellos son notables D. Juan Cal/añero, d J"'>'ador, ForcadcU^ Llangostcra, y Polo. Y.n Cataluña ''lianí, el Ros de Eróles y otros muchos. Cuando estas guerrillas, asi como las de Navarra, lle- Bar, ^ on á ser ejércitos formales, una multitud de partidas / " Itas se encargaron de representarlas. En Navarra, las I anidas del ííaj-o, del cura Dallo y Manolin se hicieron fiebres por su osadía y atrevidas cscursiones, como igual- ^ente por parte de la Reina las de Zurbano v el Mo- ''''Uelo. Aquí suspenderemos esta prolija tarea, pues ademas seria luo portuno el estendernos mas en materia tan reciente, v Jüe f I I. ' ^ j^j 'anlo se roza con la política, cosa agena del SEMANA- PINTORESCO, que se abstiene de opiniones y de hechos, 3iin no han pasado por el crisol de la Historia. DE LA (1) El autor de las presentes composiciones, D, Pallo de. Jerica, es uno délos ingenios españoles, á quienes laft convulsiones políticas de nuestra historia contemporánea lian obligado á renunciar á su patria, y buscar en tierra estraña mayor tranquilidad y sosiego. Nacido en la ciudad de Vitoria en 1781 y dedicado ea sus primeros años al comercio marítimo, pasó á Cádiz y dióse á conocer muy luego por su aventajado ingenio y su varia instrucción, y cuando en 180S se redujo á aquella ciudad el supremo gobierno, fue Jerica uno de los mas populares escritores que sostuvieron allí el cultivo de las musas y el entusiasmo nacional. Envuelto años después en las persecuciones de I8I4 y condenado á presidio, pudo fugarse á Francia, á donde todavía le alcanzaron los tiros del poder ofendido, siendo preso y conducido de cárcel en cárcel hasta que pudooblencr su libertad y fijarse en París. En 1820 regresó á Vitoria y fue nombrado sucesivamente comandante de la Milicia Nacional, diputado provincial y alcalde de aquella ciudad. Preso después de nuevo en 1823, se determinó luego que recobró su libertad á retirarse á Francia para evitar nuevos compromisos, llevando consigo el resto de su. fortuna. Ha comprado hacienda cerca de Dax, y se ha casado con una francesa, después de haber obtenido del rey de Francia carta de naturalización con todos los derecho* anejos á la calidad de francés. Sus composiciones poéticas son muchas y apreciables; consisten principalmente en fábulas, cuentos jocosos, y epigramas; y c" c"as ha sabido demostrar su fácil ingenio, y una buena dosis de gracia, malicia y agudeza, que dicen tan bien en aquel género de composición. Han sido impresas dos veces en París y Burdeos, pero siendo poco conocidas en España, nos ha parecido conveniente, al paso que damos noticia de este ingenio contemporáneo, ofrecerá nuestros lectores algunas muestras de sus varias composiciones.

8 176 SEMANARIO PINTORESCO ESPAÑOL. Mas quien entonces jograr lógi nlcflnzn el premio y fruto de tanta hazaña? El raiohcilio qué bueno es eso! que siempre estubo dentro- del queso. EL LEOX E!tFEn.MO Y l,a ZORRA. Como enfermase el león á visitarle llegaron según es uso y costumbre inquietos los cortesanos. Muy infelices seremos decian, si nos quedamos sin monarca tan piadoso, tan liberal y tan sabio. Animal hubo en el corro que en tono muy encumbrado, puso al Icoii en las nubes. con los encomios mas altos. Accidcnlóse el enfermo, de suerte que á brcbe rato corrió entre los animales que el rey habia espirado. En esto dijo la zorra que mas le habia elogiado; Pues señores, si está muerto, bien podemos hablar claro: digamos ya sin rodeos la verdad en canto llano. El tal rey ha sido siempre un verdugo sanguinario, un déspota el mas injusto, el mas ingrato y tirano Pero al oir un r'ujido, añadió Cuerpo de tantos! Aun vive? No he dicho nada iyiva nuestro soberano! Cierto joven que á casarse gozoso se preparaba, á los pies de un capuchino se arrodilló una mañana, y le rogó muy humilde que sus culpas escuchara. Confieso, dijo, que quiero, que idolatro á una muchacha, pero todo está dispuesto, y hoy mismo, padre, nos casan. Contóle otros pccadiielos el novio, muy á la larga, y el padre tomaba polvos sin chistar una palabra. CUENTOS. EL NOVIO T EL CAPUCHINO. Mirando ya por su aparte la confesión acabada, dicho ya el Egn te absolvo estrañando le dejaba escapar tan bien librado antes de volver á casa: dijo el penitente. Padre no me manda rezar nada ni hacer otra penitencia que mis culpas satisfaga? A que, contestó mi fraile componiéndose las barbas; Qué mas penitencia quiere? ' No me ha dicho que se casa?. Dieron los brutos un baile, y asistir quiso formal el burro, por no ser menos entre todos los demás. También fue de los pi-imeros aquel cerdoso animal á quien do ordinario pintan con S. Antonio el Abad.-, íío bailaron por supuesto porque cómo han de bailar personas de tal empaque y (le tanta gravedad?. El mono, el perro y el oso, sí, como era de esperar, hallaron bien y luci(!ron su cstremada habilidad. Yendo un muchacho á la escuela ctm el almuerzo en la mano, cierto perro conocido le fue siguiendo los pasos.. Hacíale zalamero muchas fiestas con el rabo, poniéndosele delante y dando continuos saltos. «Bien se yo lo que tu quieres» dijo risueño ermuchacho: «picaron» y al decir esto le dio ún mendrugo tamaño. Doblaba el perro las fiestas, Como Cía.tan n fio amor y siempre quería holgar, le solía acompañar muy solicito el pudor, ««^'jurnc, le dijo un día, que yo no me. perderé; EL BAILE DE LOS BRUTOS. EL.Ht'CHACHO V EL PERÍtO. Y á pesar de las envidias que nunca suelen faltar, lograron en el concurso un aplauso general.. Y el cerdo y asno que hicieron? quizá me preguntará algún lector mas curioso: y lo añadiré veraz: lo que hicieron uno y otro bien se puede adivinar. Jíl cerdo estuvo roncando y el burro dio en rebuznar. A qué comedia ó concierto, á qué baile ó -sociedad no asiste un par de zopencos á dormir ó criticar? EL AMOR Y EL PUnOB. EL CUCO Y -EL, El grajo fue á la ciudad y cuando al bosque volvió ^ el cuco le -pi'oguntó cún grande curiosidad: i Es admirado en el día <lc nuestro canto el primor? Qué dicen del ruiseñor y su tierna melodía? iqué opinión forma la gente de la alondra, que hastael cielo ««monta alegre su vuelo '^'^"do tan.dulcemente? multiplicaba los saltos, sogun vcia que el niño mendrugos iba arrojando. Mas cuando vio que el almuerzo se hubo del todo acabado, entonces, rabo entre piernas, se alejó mas que de paso. Como quien mira visiones se quedó el joven incauto sin almuerzo y sin amigo... Pobre inocente! los años le enseñarán que en el mundo tan vil proceder no es raro. CRAJO. A todos el canto agrada de los dos. Pero de mí, que se piensa? vamos, di, De-tí... nadie dice nada. Cómo que nada? pues, qué, no me tienen por cantor? Me hacen tan poco favor? PBro... yo me vengaré. la que conmigo es injusto y poco imparcial el hombre, yo celebraré mi nombre y lo haré mas ü nii gusto. Escribió cierto pocía u-na obrita en lindos versos, haciendo grandes elogios de un vecino pastelero. ' Y esto para no mostrarse ingrato, ni descontento, quiso hacerle de su mano un pastel, con todo empeño. Luego, notando el poeta que en el fondo habia puesto Diana y Acteon. EL POETA V EL PASTELERO. por todas partes iré sin tu eterna compañía. Y' el pudor le replicó no quieres ya mis consejos? Pues á fé que no irás lejos sino te acompaño yo.- EPIGRAMAS- el papel que contenía la. producción de su ingenio, Dándose por ofendido le reconvino muy serio; mas pudo calmar su enojo con decirle el pastelero. Amigo, estamos iguales, pues entrambos hemos hecho, tú versos sobre pa.'teles, yó pasteles sobre versos. A un traductor de la Eneida^ Diana cazadora y diosa A Virgiliohas traducido en ciervo á Acteon convirtió, en mal verso castellano con venganza rigorosa y nos dices muy ufano porque en el baño la vio. que imitarle has conseguido I Loa que contemplen sus astas Si el imitar á Nason podrán decir con razón, es tu verdadero intento, sí ponen cuernos las castas ordena en tu testamento qué harán las que no lo son?. quenvar esa imitación.. EPITAFIO. Aquí Fr. Diego reposa, y jamás.hizo otra cosa. ADVERTENCIA. El miércoles 25 (en atención á la festividad del jueves) se repartió á los señores suscritorcs la entrega 12.'' (última del tomo 3."), de la obra titulada ESCENA.S MA- TniTENSES, por el Curioso Parlante, que comprenden lo's artículos siguientes: Madrid á la hina. Anies, ahora, y después. Requiebros de Lavapies. Una. noche de vela. Acompaiía lina lámina al artículo de Madrid á la luna, y la cubierta del tomo 3. Sigue abierta la suscricion á ésta obra (que quedara terminada en jimio) á razón de 4 reales entrega y 1(> por tomo, y en las provincias ú 20 reales tomo franco de porte. Los suscritores al Semanario pagarán solo quince entregas recibiendo gratis las que pasen de este ntjmero. Librerías de Cuesta, Calle Mayor; Rios, call& de Carretas; y Europea, calle de la Montera; y en las provincias en todos los puntos donde se suscribe al Semanario. MADRID: IMPRENTA DE LA VIUDA DE JORDÁN E HIJOS.