Presentación. La crisis económico-financiera internacional sigue su curso devastador y las mediaciones sociales están en el centro de la tormenta.


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1 i Presentación La crisis económico-financiera internacional sigue su curso devastador y las mediaciones sociales están en el centro de la tormenta. En la presentación de nuestro número anterior, a finales de diciembre de 2010, decíamos: el debate teórico y metodológico sobre los modelos de salida de la crisis está plenamente abierto entre los neoliberales, los neokeynesianos y los altermundistas; están abiertas también las luchas políticas y sociales a nivel internacional por la construcción de un futuro distinto. A propósito de ese debate, destacaba algunos puntos de vista que me parecían interesantes: Los economistas e historiadores (consúltese a Robert Brenner, en la revista SinPermiso), que sitúan la actual crisis económico-financiera en una larga perspectiva histórica, consideran que aquella tiene un carácter sistémico, más que coyuntural, y que representa el final del neoliberalismo económico (que se levantó contra el keynesianismo de los años 70, sacralizando la desregulación de los mercados) y del rumbo que le impuso a la globalización. El punto de vista más pesimista, posiblemente, lo asume Jeffrey Garten, antiguo Subsecretario de Comercio con Bill Clinton, quien asegura que lo que nos aguarda en 2011 y en los próximos años son momentos de turbulencia excepcional, a medida que el ocaso del orden económico global tal como lo hemos conocido avanza caótica y tal vez destructivamente. En cambio, los altermundistas, como Walden Bello, analista senior en Focus on the Global South, ven la turbulencia y el conflicto como la necesaria compañía del nacimiento de un nuevo orden. Por lo que se refiere a las luchas políticas y sociales a nivel internacional contra los recortes sociales y ajustes económicos que estaban imponiendo los gobiernos, a instancias de los mercados y los organismos financieros internacionales (FMI, principalmente), en ese momento teníamos presente,

2 ii principalmente, la gran ola de huelgas generales y de manifestaciones que se habían producido en muchos países de Europa durante el pasado año 2010, por ejemplo: - Una veintena de huelgas generales y sectoriales en Francia (precedidas por numerosas manifestaciones de protesta en 2009); - Ocho huelgas generales en Grecia; - La huelga general del 25 de junio en Italia; - La Jornada europea de acción contra el FMI, 29 de septiembre, convocada por la Confederación Europea de Sindicatos (CES), que realizó manifestaciones de protesta en 15 capitales europeas (Bruselas, Berlín, Dublín, Roma, París, Riga, Varsovia, Nicosia, Lisboa, Bucarest, Praga, Vilna, Belgrado, Atenas y Madrid); La manifestación en Bruselas, que tuvo un carácter europeo, congregó a personas, procedentes de 30 países. Fue la mayor manifestación de este tipo desde diciembre de 2001, cuando la CES reunió a personas en la capital belga y sede de las instituciones europeas para pedir una mayor Europa social. - La huelga general en España, el mismo día 29 de septiembre; la primera en 8 años, con una participación de 10 millones de trabajadores. - La huelga general del 24 de noviembre en Portugal, la mayor de su historia; - La movilización de los estudiantes universitarios en todo el Reino Unido, durante noviembre y diciembre, contra la reducción de los presupuestos de las universidades públicas y la fuerte subida (300%) de las matrículas, aprobada por el gobierno de Cameron. Estas movilizaciones fueron las mayores desde la época de Margaret Thatcher. - Y, desde luego, la ejemplar lucha de los ciudadanos de Islandia (movilizados masivamente durante todo el 2009) que, en el referendum de marzo de 2010, rechazaron con un NO rotundo (el 93% de los votos) el pago de la deuda con los bancos británicos y holandeses y las

3 iii exigencias de ajuste económico del FMI, que suponían enormes sacrificios para los ciudadanos de un pequeño país en bancarrota. Poco después se iniciaron las investigaciones para establecer jurídicamente las responsabilidades de quienes habían provocado la crisis: se detuvo a varios banqueros y altos ejecutivos. En noviembre de 2010, se convocó una Asamblea constituyente para redactar una nueva Constitución política: se eligieron 25 ciudadanos (15 hombres y 10 mujeres) sin filiación política, de 522 que se presentaron a las candidaturas, para lo cual sólo era necesario ser mayor de edad y tener el apoyo de 30 personas. La construcción de un nuevo pacto social había comenzado en Islandia. - Han pasado seis meses, desde nuestra última cita y aquellos debates y luchas sociales se han hecho más amplias e intensas; en ocasiones estas luchas han abierto situaciones cargadas de esperanza para la mayoría de los ciudadanos y verdaderos retos para los teóricos de las ciencias políticas y de la comunicación, como la enorme participación de los islandeses, a través de las redes sociales, en la redacción de su nueva Constitución. Otras situaciones se tornan cada vez más dramáticas (Grecia y Portugal). También ha surgido situaciones impensables -hasta hace pocas semanas-, como la primavera árabe que empezó en enero y ya está generando cambios democráticos y sociales relevantes en varios países del norte de África (Túnez, Argelia, Jordania, Egipto, Marruecos), con una masiva participación ciudadana, en la que se destacan los jóvenes y las mujeres, quienes han encontrado en las redes sociales informáticas y la telefonía móvil los medios adecuados para la organización de las movilizaciones. En otros países árabes, como Libia, Yemen o Siria, las luchas sociales han desembocado en la tragedia de una violencia armada prolongada que amenaza con devorar a la población civil más vulnerable y a sus enormes aspiraciones de una vida mejor. En España, una protesta general de ciudadanos indignados, en la que se destacan plataformas como Democracia Real Ya!, Movimiento 15-M, Jóvenes sin Futuro y Spanish Revolution, ha irrumpido enérgicamente en la vida pública a partir del 15 de mayo de 2011, planteando un cambio de rumbo político, económico y cultural para la sociedad española.

4 iv He afirmado en varias ocasiones que los bienes y valores sociales que están en juego en esta crisis internacional son de la máxima importancia para todos los ciudadanos que viven de su fuerza de trabajo; me refiero a: un empleo digno para toda la población activa; la salud, la educación y la protección social pública de calidad (los pilares del estado de bienestar); la democracia política; la tolerancia intercultural; la educación y el futuro de la juventud; la igualdad de oportunidades para las mujeres; la cooperación y el desarrollo internacional; la regulación por los poderes públicos y democráticos de un capital financiero internacional que, como el lobo feroz rubendariano, devora rebaños, devora pastores, y deja incontables muertes y daños. La disputa tiene lugar en los despachos de dirección de los organismos financieros nacionales e internacionales; en las sedes de las Agencias de Calificación de Riesgos y en las principales Bolsas donde se especula con toda clase de valores (presentes, futuros, reales, virtuales, y hasta ficticios); en los gabinetes de gobierno, los parlamentos y los medios de comunicación; pero, también, millones de personas en muchas naciones del planeta luchan por esos bienes en las redes sociales y en las calles. Esos valores sociales nos conciernen directamente como ciudadanos del mundo o de algún país concreto, pero, además, nos atañen como investigadores y profesionales de las mediaciones sociales, porque inevitablemente estamos situados en el centro de la tormenta, por varias razones: 1º) Las prácticas de mediación social se ocupan de conseguir el ajuste de las mentalidades y los comportamientos de los actores sociales al orden social predominante, con la finalidad de asegurar su reproducción, para que dure en la historia y pueda satisfacer las necesidades de los miembros de una sociedad determinada. Estas prácticas son muy variadas y se realizan en diversos campos sociales, como la economía, la política, la educación, el sindicalismo, la religión, la comunicación pública, etc. De modo que, cuando ocurre una crisis económico-financiera tan frenética y del calado que tiene la actual, los desajustes que se producen en el orden social son tan amplios y profundos que las mediaciones sociales se ponen en la agenda de todos los días, porque, de repente, la mayoría de los ciudadanos puede comenzar a percibir que muchas cosas ya no encajan: Error 404: Democracia not found ; Error de sistema. Reinicie, por favor ;

5 v Que no nos representan, que no! ; No hay suficiente pan para tanto chorizo (delincuentes) ; No somos antisistema, el sistema es anti-nosotros ; No apagues la televisión... Podrías pensar. (Lemas de los «indignados» españoles). Ya no se ajustan las visiones del mundo y los valores que nos han inculcado desde la infancia sobre las funciones sociales que le han sido asignados a los empresarios, banqueros, políticos, dirigentes sociales y medios de comunicación, por ejemplo, con los comportamientos concretos que se conocen de tales actores sociales, y que la población puede evaluar como irresponsables, egoístas, engañosos, corruptos o antidemocráticos. Esas visiones del mundo, valores y comportamientos ya no son congruentes con el reclamo de cualquier sacrificio a los ciudadanos para preservar un orden social que, en cambio, se muestra excluyente o insolidario, negando el derecho a trabajar a millones de personas; que lanza a miles de familias a la intemperie mediante el desahucio, mientras les obliga a seguir pagando hasta la extenuación las hipotecas basura a los banqueros codiciosos; que no lleva a los tribunales ni a la cárcel a los responsable de la estafa y la crisis financiera; que obstaculiza la participación política, en condiciones de igualdad, a todas las tendencias democráticas; que degrada la educación y la salud públicas, reduce la asistencia social en el desamparo o reduce las pensiones en la vejez; que reduce los salarios de los trabajadores mientras concede préstamos a bajo interés a los bancos para que compren bonos del estado a elevados intereses; que aumenta los impuestos a los que viven de su salario que no llega a fin de mes mientras se niega a aumentar los impuestos a las grandes fortunas y a gravar las operaciones financieras especulativas; que no garantiza una comunicación pública objetiva, crítica, creíble, que privilegie el bien de los ciudadanos y no los intereses particulares de los grupos económicos o políticos. De ahí que, en el movimiento de ciudadanos indignados en España se ha visto un enérgico e insistente cuestionamiento a la representatividad de muchas instituciones mediadoras y a sus prácticas de mediación social destinadas a la reproducción del orden establecido, porque se entienden como burdas manipulaciones o intentos de engaño. 2º) Por su parte, los actores sociales tradicionalmente hegemónicos despliegan diferentes estrategias para neutralizar toda crítica a la mediación social institucionalizada. En el caso del Movimiento 15-M, por ejemplo, he-

6 vi mos visto en algunos medios de comunicación campañas de aniquilamiento moral de los indignados, en las que se ha recurrido a la atribución de toda suerte de epítetos zafios y rancios (que ya se creían extinguidos de la comunicación pública) o a estigmatizarlos como marionetas de fuerzas oscuras o violentas ( ETA o Al Qaeda!). Otros agentes les negaron cualquier legitimidad política, bien porque no representaban, como lo hacen los partidos políticos a los ciudadanos (invocación errónea de un principio jurídico-político, puesto que los ciudadanos, que están rechazando la mediación de los partidos políticos, comparecen políticamente en sus propios nombres y representación, actúan en tanto son los electores, el origen de cualquier representación política en cualquier institución pública) o porque se mostraban inicialmente incapaces de articular un discurso político coherente, unas reivindicaciones o un programa para salir de la crisis...! (se les estaba exigiendo lo que muy pocos gobiernos o partidos políticos europeos han sido capaces de ofrecer a la ciudadanos en esta situación). Algunos han preferido salvarse del chaparrón, refugiándose en la discreción y la espera de mejores tiempos para recomponer relaciones y conciliar intereses con los indignados ; mientras tanto se ocupan en revisar, corregir y perfeccionar las prácticas tradicionales de mediación social para que recuperen su eficacia perdida. Pero, sobre todo se preguntan: Cómo se puede intervenir en las nuevas prácticas de mediación social que transcurren por unas redes sociales descentralizadas, en un mundo global, y que amenazan con erosionar gravemente su hegemonía? 3º) Se ha criticado como una debilidad del movimiento de los indignados que se propongan hacer política sin partidos políticos; sindicalismo sin sindicatos; movilización social sin jefes ni liderazgos reconocidos y fijamente establecidos, sino coordinada a través de las redes sociales; democracia directa y asamblearia sin representantes ni delegados. En realidad, este es otro modo de referirse al fuerte cuestionamiento de las instituciones mediadoras y de sus prácticas establecidas que he mencionado anteriormente. Pero, de ahí no puede deducirse que exista entre los indignados un rechazo en principio a toda mediación social, porque, simplemente, es impensable cualquier acción colectiva sin recurrir a ella.

7 vii a) Hasta donde sabemos, el movimiento de los indignados en España es el resultado de la convergencia en unos espacios y tiempos determinados de miles de agrupaciones, grandes, medianas y pequeñas, que se han formado desde hace varios años y en las semanas previas al 15 de mayo, con reivindicaciones y características socioculturales muy diversas, que venían operando en múltiples ámbitos. Esas agrupaciones, con sus mentalidades e intereses, formas de organización, acciones colectivas e interacciones comunicativas interpersonales y grupales, directas o auxiliadas por la tecnología (correo electrónico; servicios de chats; telefonía móvil para hablar e intercambiar imágenes, videos y SMS) son el primer resultado de las prácticas de mediación social, es su nivel básico. b) Una segunda instancia de mediación se produjo con: la enorme multiplicación de los foros o comunidades virtuales y de su número de usuarios en Internet; la valiosa innovación democrática de poder disponer de una web personal gratuita (los blogs) para contarle a todo el mundo lo que se hacía y en lo que se pensaba cada día, con absoluta libertad de expresión y sobre cualquier tema imaginable; el uso masivo de Youtube y Flickr para compartir y comentar videos y fotografías, de las web basadas en tecnología wiki; la reciente explosión de los microblogs (Twitter). Compartir enlaces entre todos estos recursos en Internet, darle seguimiento a o ser seguido por, se constituyó en una característica esencial de los mismos, la que fue aprovechada especialmente por los jóvenes para ir construyendo una tupida red de relaciones, lo que indudablemente supone una importante práctica mediadora. c) Tercer nivel: el surgimiento de nuevas tecnologías y de servicios para construir redes sociales, como Facebook, Twenti, Linkedin, MySpace, Orkut, HI5, Sonico (por citar las más conocidas), ha posibilitado un desarrollo exponencial de las relaciones entre millones de personas distribuidas por el mundo entero. Los servicios de redes sociales permiten, aparte de la creación de una red de relaciones primarias (familiares, amigos personales íntimos y personas que te ofrecen apoyo social), hacen posible la creación de grandes grupos abiertos, de relaciones secundarias, en torno a múltiples intereses o para la promoción de cualquier causa social, frívola o mundana; algunos grupos secundarios pueden llegar a tener millones de miembros! A mediados de mayo de 2011, por ejemplo, Lady Gaga tenía más de 34 millones de fans en Facebook y más de 10 millones de seguidores (followers) en Twitter.

8 viii d) La crisis económica-financiera está teniendo unas tremendas consecuencias sociales en España: hay algo más de 4 millones de personas desempleadas, entre los cuales casi el 40% son jóvenes (de ahí el movimiento de «Jóvenes sin Futuro»: Sin casa, sin trabajo, sin pensión, sin miedo ); más de un millón de pobres se han sumado a los 8 millones que ya existían antes de la crisis; si los nuevos pobres hicieran una fila para alimentarse en un surrealista de comedor de beneficencia, esa fila podría tener unos 500 kilómetros de largo, y el último de la fila se sentaría a la mesa a tomar un plato de lentejas después de caminar unos 4 días y medio, con sus noches, sin detenerse para dormir ni para comer, claro! Todos los pobres que existen actualmente en España podrían ponerse en dos filas, una a cada lado de la carretera que va desde Madrid hasta París 1. Por tanto, las medidas políticas para salir de la crisis no han sido percibidas por los jóvenes como favorables para los intereses de la gran mayoría de los ciudadanos. De modo que, el ejemplo de la lucha de los jóvenes en los países árabes y su uso creativo de las redes sociales alentó a los indignados españoles a ponerse en marcha rápidamente y de modo espontáneo. En cuestión de días, proliferaron en Facebook los grupos secundarios y crecieron exponencialmente sus seguidores para compartir la indignación y las propuestas de acciones concretas. Los encuentros concertados en las plazas públicas y las protestas en lugares y eventos puntuales comenzaron a proliferar, aunque al comienzo los participantes no eran muy numerosos. El domingo 15 de mayo la plataforma civil Democracia Real Ya!, apoyada por algo más de 200 pequeñas asociaciones de jóvenes y ciudadanos, vinculados a través de las redes sociales, convocó manifestaciones de protesta en 58 ciudades españolas y otras ciudades europeas: Braga, Coimbra, Faro, Lisboa y Oporto, en Portugal; Dublín, en Irlanda; Ámsterdam, Países Bajos; París y Londres. En toda España concurrieron a las manifestaciones unas personas. La protesta de Madrid reunió a unos ciudadanos; los incidentes violentos que se produjeron en el centro de la capital y la carga 1 Irónicamente, el 17 de diciembre se clausuraba la iniciativa de la Unión Europea denominada 2010: Año Europeo de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social. Es recomendable la lectura del discurso del presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, en el acto de clausura, para registrar la distancia entre las buenas razones de algunos políticos y la sinrazón de un sistema económico y social que está generando más pobreza: En primer lugar, quiero dar las gracias al presidente Zapatero por la organización de este acto y por su caluroso apoyo a este Año Europeo de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social.

9 ix excesiva de la policía antidisturbios dejaron un saldo irritante de personas golpeadas, heridas y 18 detenidos. Estos acontecimientos sirvieron de detonante para que, esa misma noche, se produjera una espontánea acampada de protesta en la Puerta del Sol, en pleno centro de Madrid, bajo una amplia cobertura mediática nacional e internacional (The Washington Post a la cabeza). En los siguientes días la acampada de Sol comenzó a replicarse en las principales plaza públicas de unas 67 ciudades españolas y quince extranjeras, apoyadas por más 500 organizaciones ciudadanas. El 20 de mayo, el diario El País informaba que se estaban produciendo concentraciones de apoyo a los indignados españoles en más de 480 ciudades en todo el mundo. La proximidad de las elecciones municipales en España (22 de mayo) y las prohibiciones de las acampadas por la Junta Electoral Central le agregó tensión política a la nueva situación, puesto que los manifestantes hicieron caso omiso a las disposiciones de las autoridades [en Wikipedia puede leerse un relato detallado del desarrollo de este movimiento ciudadano, bajo la entrada Protestas en España de 2011 (En Internet: Fecha de última consulta: 11 de julio de 2011)]. Entonces, por muy espontáneo que pueda ser o pueda considerarse este fenómeno político ciudadano, es fácil imaginar las extensas e intensas actividades de mediación política y comunicativa que supone el despliegue de este movimiento en el que han participado y continúan participando centenares de miles de ciudadanos en toda España [el 19 de junio, según fuentes oficiales, participaron unas personas ( , según los organizadores) en 98 manifestaciones en 50 ciudades distintas, en la Marcha contra el Pacto del euro; para el 23 de julio se esperan que lleguen a Madrid otros tantos miles en marchas populares indignadas procedentes de varias ciudades del país]. Recomiendo la consulta del estudio realizado por el Instituto Universitario de Investigación en Biocomputación y Física de Sistemas Complejos (BIFI) de la Universidad de Zaragoza sobre el proceso de intercambio de información en tiempo real por los participantes del Movimiento 15-M, en el período comprendido entre el 25 de abril y el 26 de mayo. A partir de 70 palabras claves (haghtags), se analizó un flujo de mensajes, intercambiados solamente a través de Twiter, provenientes de usuarios. El modelo icónico-analógico (videográfico) de la muestra geoposicionada del intercambio de mensajes es impresionante, tanto por el interés sociológico e histórico del fenómeno estudiado como por la innovación teórica y metodológica que se ha aplicado en la investigación. He aquí el enlace al informe:

10 x 4º) Finalmente, las acampadas en decenas de plazas públicas españolas planteó un reto todavía mayor a los mediadores del movimiento de ciudadanos indignados, puesto que se comenzó a trabajar simultáneamente en las masificadas plazas reales y las plazas virtuales (las redes sociales) para organizar a los acampados, conciliar sus múltiples intereses, sensibilidades políticas y culturales, escuchar y estructurar sus reivindicaciones, y, sobre todo para extender el movimiento a los barrios de las ciudades y asegurar su continuidad. Qué partido político moderno en la Europa de hoy ha sido capaz de atender, tal como lo ha hecho el Movimiento 15-M, las propuestas orales y escritas presentadas por decenas de miles de ciudadanos en las plazas públicas de las principales ciudades del país, para intentar estructurarlas en un programa coherente de cambios políticos, económicos, sociales y culturales para mejorar la vida social (tarea descomunal que constituye una rotunda práctica de mediación social)? En este sentido, solamente la rica experiencia de los ciudadanos islandeses (que no fue liderada por los partidos políticos) podría ser homologable, aunque se sitúe en una escala cuantitativamente menor, porque la población en Islandia apenas alcanza los habitantes, distribuidos en una superficie cinco veces menor que la de España, donde viven 46 millones personas (según datos del Instituto Nacional de Estadística, del 01 de enero de 2011). Algunos científicos sociales, juristas y filósofos de la política, miembros de la notable academia española, sostienen que muy probablemente ha llegado el tiempo de plantearse un Nuevo Contrato social que haga posible el consenso ciudadano en torno a nuevos valores políticos, económicos y sociales, sobre los que se funden nuevas instituciones públicas; un nuevo pacto social que establezca nuevas reglas de juego para todos los partidos políticos de tendencia democrática y que haga posible una activa participación de los españoles en una democracia en tiempo real (tal como funcionan los mercados financieros, tan solícitamente escuchados por todos los gobiernos), consagrada en la Constitución política y regulada por una Ley de Participación Ciudadana. Como bien dirían nuestros ilustres maestros de la teoría de la mediación social (Manuel Martín Serrano, Jesús Martín-Barbero y Alejandro

11 xi Serrano Caldera), emprender el debate sobre un nuevo contrato social en cualquier sociedad contemporánea y, más aún, promover su realización efectiva mediante una amplísima participación ciudadana, supone el reto más elevado que cabe plantearse entre quienes se ocupan de la investigación y del ejercicio de las mediaciones sociales. Dr. Vicente Baca Lagos Director de Mediaciones Sociales